El viernes llegué a casa a las 7.00am. Hacía un mes que no salía hasta tan tarde. Conocí a gente maravillosa. Aunque a veces pierda la confianza en esta raza humana, esa que nos han asignado, en días como el del pasado jueves noche, la recupero. Me doy cuenta de que de verdad hay gente buena por descubrir.

Hoy solo tengo ganas de meterme en mi cama otra vez, de leer, de olvidarme del sol, de la luz, del ruido, de la música y del mundo. Sólo quiero estar conmigo misma, con mi libro y todas esas palabras que dan sentido a ratos como el que voy a pasar ahora. No porque me encuentre mal, que no es el caso, sino porque es tan necesario que si no lo hago, entonces sí que empezaría a encontrarme mal.

Solo tengo ganas de meterme en mi cama y de no salir de ella.